El capitalismo se presenta como el conjunto de normas sociales que permiten la libre expresión de los inevitable e intrínsecos impulsos humanos (avaricia, egoísmo, competencia…).
Las crisis son parte inevitable del capitalismo, elemento esencial en su evolución. Una parte integrante de un sistema que en periodos de crisis acentúa los aspectos negativos del mismo, pero que no nos tiene que llevar a ignorar que en su esencia conlleva siempre los mismos elementos negativos que se refuerzan y manifiestan con toda su intensidad en las crisis. Que durante los periodos de prosperidad una parte importante de las personas mejoren en sus condiciones de vida no nos debe hacer olvidar las características esenciales de un sistema basado en la explotación. Más pronto o más tarde el capitalismo pasará su factura a las clases populares.